Florentino y los aplausos

El martes el Real Madrid se cargó a la Roma en un partido tan malo que la prensa se apresuró a calificar de ilusionante, no vaya a ser que a algún aficionado le dé por perder la ilusión y deje de comprar el periódico. Si algo envidio de los seguidores madridistas es la facilidad con la que pasan de la depresión a la euforia. Basta con una goleada y una clasificación para los cuartos de final para volver a sacar pecho y releer los gloriosos libros de historia del club. Y sin necesidad de volver a desenterrar a Juanito, que ya no sabe cómo ponerse en la tumba con tanto movimiento. Un Wolfsburg en la siguiente ronda y a Florentino Pérez se le vuelve a poner cara de ser superior.

Hablando del presidente, tras el partido europeo en el Santiago Bernabéu uno se lo imagina encerrado en uno de los baños del estadio (los de las famosas obras), limpiándose con parsimonia las gafas, pasando el trapito una y otra vez por el mismo sitio, en movimientos circulares. Por los altavoces del lavabo empieza a sonar Girl, You’ll Be a Woman Soon de Neil Diamond, versionada por la banda Urge Overkill. En esas, Florentino empieza a hablar solo, como Vincent Vega en Pulp Fiction, cuando se entrega a un debate ético sobre cómo actuar mientras Mia Wallace nos regala un baile perturbador y atractivo antes de viajar al cielo a través de una raya de heroína.

Ignacio Gil-ABC
Ignacio Gil-ABC

<<¿Cómo he llegado hasta aquí?>>, se pregunta Florentino mirando sus gafas, incapaz de mirar al espejo por miedo a lo que pueda ver. Él, inventor del Madrid más galáctico, autor del Zidanes y Pavones, emprendedor en el arte de vender camisetas… el puto ser superior, vaya. Y aquí está, viendo como el estadio se pone en pie para ovacionar a Casemiro y Lucas Vázquez (<<¿pero a estos quien coño los ha fichado?>>), dos jugadores que no servirían ni para anunciar un bar de carretera, minutos después de volver a silbar a Cristiano Ronaldo. No lo entiende. No lo puede entender. Ni quiere. ¿Es que nos hemos vuelto locos? Aplaudiendo a los jugadores que corren. ¿Acaso esto es atletismo?

Se pone las gafas mirando a la puerta y observa una pequeña rayada en el cristal derecho.

Putos socios.

Antes de abrir la puerta consulta su iPhone y ve un whatsapp de su contacto en el Marca. Le pasa una captura de la portada de mañana. <<Bravissimo Lucas>>. Hay que joderse.

Putos periodistas.

Sale del baño y, como Vincent Vega, le suelta a su secretario eso de <<con tu permiso me voy a casa, a tener un ataque al corazón>>.

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