Llull, Curry y las comparaciones

Una de las diferencias más infravaloradas entre los seres humanos y los animales es la necesidad de comparar. Hay muchas formas de medir las cosas, pero ninguna tan eficaz como la comparación. Que si la nueva pareja de Adrián está buena? Pues hombre, si la comparas con su ex, sí. ¿Y Juan, te trata bien? “Ni te lo imaginas. Es un cielo. Y si lo comparas con Miguel ya ni te cuento”. Y así hasta el infinito.

Por eso no debería sorprendernos que, instantes después del mandarinazo de Llull, se iniciara un intenso debate sobre si era mejor su tiro o el que anotó Curry unas horas antes para tumbar a los Thunder.

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Los mejores artículos de la semana

Febrero es uno de los meses más sobrecargados de información deportiva del año. Y más si en una semana se ponen a trabajar genios como Messi o Curry, el Barça vuelve a invadir Inglaterra y el Madrid exhibe una vez más la dualidad entre sus equipos de fútbol y baloncesto.

En forma de lista, aquí os dejo los mejores artículos que se han publicado ésta semana, sin más orden que el aleatorio.

1. 1-X-2

Si alguna vez en vuestra vida habéis jugado a la Quiniela, este artículo de Juan Tallón es de lectura obligada. Y si nunca habéis malgastado 100 pesetas o un euro en hacerla, aún más. << Nadie se aficionaba a la quiniela por el gusto de hacerse rico y retirarse. Simplemente, era hermoso tener un pequeño vicio. Ni entonces ni ahora se tiene un vicio para ganar dinero, sino para perderlo, joderte un poco la vida y a cambio ser más feliz>>.

2. El fútbol como religión

Felipe Olcina Anaya describe en Sphera Sports su breve pero intenso viaje a Nápoles. <<Entre el caos de su vida y la pasión del fútbol siempre es recomendable visitar Nápoles e ir al San Paolo al menos una vez en la vida>>, explica, pero más recomendable es leer su texto.

3. Curry lo saca a relucir

Tras disfrutar de la enésima exhibición de Stephen Curry, me veo obligado a recuperar este texto, que estoy obligado a definir como ensayo. El gran Gonzalo Vázquez, el mejor escritor español de la NBA, hace un repaso histórico de los mejores tiradores de la historia, para acabar en la figura del más grande de todos: Curry. Hay tal cantidad de información que uno se siente más sabio al finalizar la lectura. <<Con Curry se diluye buena parte de lo recopilado lenta y costosamente en la monumental trayectoria del baloncesto durante más de un siglo, como si hubiera hecho estallar por los aires cada uno de los códigos que vertebran el difícil arte del tiro>>.

4.Rey de Reyes

José Sámano nos regala ésta oda a Felipe Reyes, probablemente el jugador de baloncesto más infravalorado de los últimos 20 años. <<En Reyes, su club y España tienen a un mito no del todo reconocido como tal. Le han faltado luces de neón, mayor pirotecnia. O quizá un cuerpo tuneado y ser un pavo real. Él es un tipo discreto, de anormal normalidad>>. Nada más que añadir.

5. De profesional a profesional

El periodista Axel Torres escribe esta carta para glosar las virtudes periodísticas de Gaby Ruiz, uno de los mejores profesionales de la comunicación que deja Canal+ para fichar por el Middlesbrough, como si de un futbolista se tratara. Interesantes reflexiones para conocer mejor a uno de los pocos periodistas deportivos que se salvan del circo mediático actual. <<Comentar fútbol puede parecer demasiado fácil, y eso se convierte en un problema>>.

6. Los perdedores también ganan

Pocas veces se habla de los perdedores de la forma en que lo hace Rafa Cabeleira. A partir de la figura de Arsène Wenger, enlaza geniales frases para acabar hablando de Dios. Digo Messi. <<A la vida se viene a jugar y a perderlo todo cuantas veces sea posible sin mirar atrás>>

La vejez del intérprete

La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza”, reza un proverbio hindú. Servidor, poco dado a mezclar recuerdos y esperanzas, sintió la llamada de la vejez cuando el pasado jueves vio como los árbitros señalaron una técnica a Navarro por flopping. Este anglicismo se exportó de la NBA, y sirve para castigar al jugador que exagera una falta, que la finge, con el fin de engañar a los árbitros y sacar una personal al rival. Un arte que Navarro, mentor y guía del movimiento,  perfeccionó hasta tal punto que uno se lo podía imaginar haciendo aspavientos en la cola de El Corte Inglés.

Pero el tiempo pasa, la vejez acecha y los privilegios cambian. Los jóvenes no respetan nada. Diríjanse a un banco de cualquier parque de su ciudad y pregúntenle a los dos ancianos allí sentados que piensan al respeto.

—Ya no se respeta a los mayores. —Dirá el primero, con la cara embutida entre una bufanda gris y una boina a conjunto.

—Nosotros no éramos así. Se han perdido los valores. —Afirmará el segundo, mirando las palomas que se posan ante los dos, sedientas de la sabiduría de los que han entendido el significado de la vida cuando ésta se les escapa.

Me sigo considerando un actor de reparto”. Esta frase la firmo Dick Bavetta, el mítico árbitro que estuvo más de 39 años paseando su silbato por las canchas de la NBA. A Robert Lottermoser, Javor Damir y Piotr Pastusiak, los tres valientes hombres de negro que, en la fría e inmortal Moscú, se atrevieron con Navarro, me los imagino instantes antes del partido pensando en la sentencia del Michael Jordan del arbitraje. Como Jon Cryer en Dos Hombres y Medio, que aprovechó el descenso al infierno (o al paraíso, depende de los gustos de cada uno) de Charlie Sheen para convertirse en protagonista, los tres jueces vieron su oportunidad de homenajear a los caídos y darse, al fin, un gusto con uno de los intocables. Apartaron a la estrella de la pantalla y disfrutaron del fruto prohibido, de su papel de protagonistas.

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Euroleague (www.euroleague.net)

El colectivo arbitral, durante años, ha tratado a Navarro de forma reverencial. Miedo convertido en respeto, o al revés. Esto permitió al genial jugador añadir, a su ya de por sí interminable repertorio ofensivo, la interpretación. Viéndolo en directo, en su etapa más creativa, uno tenía la tentación de entonar la peliculera frase de “¿hay algún médico en la sala?”, cuando veía sus espasmos ante el mínimo contacto de un rival. Otras veces podías observar a aficionados mirando al techo del pabellón, buscando al francotirador que lo acaba de disparar.

Los rivales, desesperados, se habían acostumbrado a no mirarle más de tres segundos a la cara, conscientes que dicha osadía seria castigada con falta. Una y otra vez. Tal era el perfeccionamiento artístico de Navarro, que te cabreabas cuando no lo veías entre los nominados a los Oscar. Los americanos son cortos de mira, se consolaba uno.

Pero Navarro ya no es La Bomba. Su pólvora está mojada y no infunde miedo. Ahora son los Rudy, Teodosic, Chacho, Spanoulis o De Colo los que poseen sus privilegios. Los alumnos han superado al maestro. Y esto Navarro, con la cabeza deformada de tantos años sosteniendo la corona, no lo soporta. Por eso decidió borrarse en Moscú. Le han cambiado las reglas sin avisar, y eso es inadmisible. Ni una simple carta, ni un par de emoticonos en un Whatsapp. Nada.

Como al jubilado alemán, que a falta de agilidad se entrega al sol de Mallorca, a Navarro le queda la ACB para seguir sintiéndose el Rey.

Para seguir sintiéndose joven.

Y a nosotros nos queda el consuelo de pensar que la Academia, en un alarde de memoria histórica, le entregue el Oscar honorífico por su carrera profesional.